Destruyendo paradigmas
03 Abr 2017

Por Felipe Paz, outsourcing supervisor


El jefe ¿El líder?: Cuando hablamos de liderazgo, el error más común que cometemos es relacionarlo con el poder de decisión que ejercen sobre nosotros aquellas personas que según el organigrama están mejor posicionadas. Si eso fuera cierto, las organizaciones de hoy serían cuarteles militares en donde el mérito de los subordinados sería el acatar órdenes y el de los superiores imponer ideas. Y claro, si eso fuera cierto, las compañías más exitosas no serían las más horizontales ni las que más invierten en sus colaboradores, ni las habilidades blandas tan bien cotizadas.

En lo personal, lo que más me gusta del liderazgo es que puede ser aplicado a todo nivel y a toda escala, sin un mínimo de edad o años de servicio en la empresa, sin la necesidad incluso de un ostentoso cargo. No se obtiene de un momento a otro pero carece de caducidad. Eso lo hace interesante y a nosotros, diferentes.

El tiempo perdido: En términos laborales, la juventud representa una gran oportunidad y, de ser adecuadamente aprovechada, una gran ventaja. Sin embargo, suele echarse a perder por carecer de iniciativa, ambición y confianza en sí mismo, por crear estándares de tiempo y promedios de edad para cada paso importante en nuestro desarrollo profesional y principalmente por mirarnos en el espejo equivocado, comparándonos con quienes no debemos. Por todo lo antes mencionado, hemos reconocido al fracaso como algo malo cuando en realidad es el fracaso el requisito indispensable para alcanzar el éxito.

Ya lo decía Henry Ford “el fracaso es una gran oportunidad para empezar otra vez con más inteligencia”, y vaya que tenía razón. Y es que vivimos equivocados restándole mérito a los tropiezos y golpes que da la vida tales como los errores en el trabajo, a los clientes perdidos, a los negocios llevados a pérdida, a todo aquello que hoy te hizo una mejor versión de ti mismo aun cuando no te des cuenta. Y si el fracaso es bueno ¿cómo debemos actuar entonces?, sin temores, sin reprimir tus ideas y siendo consecuente con tus ideales, decidiendo vivir tus sueños y no gastar tu vida buscando cumplir los sueños de los demás. En ese camino irás tropezando y cayendo pero acercándote cada vez más a la cima.

Lo que debemos tener presente es que el tiempo perdido no es más que experiencia ganada pero vista con pesimismo y lo que hoy representa una oportunidad, de no ser aprovechada, mañana significará una desventaja. En este sentido, no hay de qué preocuparnos, afortunadamente el cambio de chip depende del propio usuario y el volver a empezar siempre será una opción.

- Fin -